5 recomendaciones para un regreso a clases exitoso - La Misi de Español

Comenzó el año. Decoraste u organizaste el salón, planificaste las primeras semanas, y está a punto de llegar el momento de conocer a tus nuevos estudiantes. ¿Cómo te sientes?

Si eres como la mayoría, sientes mariposas en el estómago, no importa cuánta experiencia tengas. Al comenzar mi año de maestra #10, en el que atenderé por primera vez en trece años a alumnos de escuela superior, las maripositas tienen una fiesta en mi barriga.

Durante mis seis años impartiendo sexto y séptimo grado, reconozco algunos errores que he cometido o puntos débiles en los cuales quiero seguir mejorando. Aunque nunca he sido experta en rutinas, siento que el progreso es evidente cada año, ¡y de eso se trata! 

Algunas cosas las hago mejor que otras, y al terminar de leer este artículo, sentirás más seguridad para enfrentarte al nuevo año con un buen plan.  ¡Espero que estas recomendaciones te sean de mucho provecho este año académico con tus estudiantes de secundaria!

1. ¡No leas el prontuario!

Bueno, no SOLO leas el prontuario. Es más, si te permiten sintetizar tu prontuario de forma que sea más manejable para los estudiantes, mejor. Mis estudiantes nunca recordaban el prontuario. Así que, este año, me alejé del prontuario aburrido “oficial”, y diseñé uno más bonito y breve. 

Realmente, no quería causar un issue quitando mucha información, así que no es tan breve, pero está segmentado, lo importante está claramente señalado, ¡y es más atractivo! 

Pero… si simplemente lees el prontuario con tus estudiantes el primer día… ¡los perdiste! Lo esencial es dejarles saber cuáles son tus rutinas importantes, qué necesitan para tener éxito en tu clase y cómo los vas a evaluar. 

El contenido… pueden leerlo. Y la verdad es que por lo general, siempre cambia durante el año debido a las necesidades particulares de cada grupo y otros imprevistos.

Te propongo una alternativa a solo leer el prontuario. Hazlo short and sweet, y trabaja alguna dinámica para comprobar lo que aprendieron. 

Por ejemplo, puedes hacer un mini juego de Kahoot! sobre el contenido del prontuario al final de la discusión o darles algún organizador gráfico para que vayan rellenando mientras lo discutes. El punto es que tengan algo que hacer con ese documento y no se pierda en el fondo de sus mochilas aplastado entre basurita de lápiz y envolturas de dulces.

2. Establece tus principios de conducta.

Cuando comencé a educar, mi hermana mayor, también maestra, me dio un gran consejo sobre las “reglas” de la clase: “Menos es más”. Y eso, que ella enseña en nivel primario, donde muchos maestros creen que hay que decirles todo, todito. Mi hermana me recomendó que solo estableciera estas tres: respeto, responsabilidad y seguridad. 

Desde entonces, establecí esos como mis reglas principios de conducta, pues no me gusta la palabra “reglas”, y las reglas proveen oportunidades para romperse. Eventualmente, añadí un cuarto principio para mi clase: excelencia. Dejo claro que excelencia no es sinónimo de perfección, sino de dar lo mejor de nosotros mismos, nunca el mínimo posible. Estos principios son fáciles de recordar y aplican a todo.

3. Promueve una cultura de aprendizaje.

Establece un clima positivo para aprendizaje y disciplina desde el día 1. Deja claro que en tu aula se aceptan errores, y provee oportunidades para mejorarlos. Señala tus propios errores cuando inevitablemente los cometas. 

Enséñales a tus alumnos sobre el poder de tener una mentalidad de crecimiento, y modela en voz alta cómo se practica. Si quieres implementar esta forma de pensar en tus alumnos, mi recurso para el regreso a clases incluye una actividad de introducción excelente sobre este tema que puede ayudarte.

También puedes guiarlos para establecer metas aplicando la mentalidad de crecimiento con esta actividad y decoración.

4. Expón claramente tus expectativas.

De mis cinco recomendaciones, esta es a la cual más prioridad quiero darle personalmente. Es mejor tener todos los procedimientos claros desde el principio y después ser flexible, a ser flexible y después ponerse más estricto. Cuando haces lo segundo, se siente como que estás castigando a los alumnos, aun si esa no era tu intención. 

Recuerda que solo tengo principios de conducta en mi salón, no reglas, pero eso no significa que no tenga expectativas. Así que deja claro lo que esperas respecto a cosas como tu política de tardanzas/entregas de trabajos, salidas al baño, uso de electrónicos, el formato de entregas para las tareas, entre otros, y sé consistente. 

Pero, también dije que debemos ser flexibles, y a eso viene el siguiente punto.

5. Establece una comunicación efectiva.

Recuerda: aunque en nivel secundario nos gustaría que los estudiantes comiencen a independizarse y hacerse cargo de sus asuntos, no son adultos y no lo harán perfectamente.

Cuando te des cuenta de que un estudiante no dio su máximo o no se desempeñó como de costumbre, establece la comunicación y dale oportunidad para expresarse y explicarse. A veces, necesitan ese empujón para pedirnos una oportunidad. 

No lo hagas en público, porque por lo general, se cohiben de ser francos; además, no quieres hacer pensar a los demás alumnos que estás bajando tus estándares. Pero ojo: nunca lo hagas solo tampoco. Puedes pedir compañía a algún colega mientras hablas con el estudiante, aunque este se quede en otra esquina del salón y no participe de la conversación.

También, establece los medios por los cuales estarás disponible para comunicaciones y pon límites en cuanto a los días y horas en que responderás. Responde siempre de forma profesional y trata de comenzar cada comunicación con una observación positiva. 

Bono- Cuídate.

Duerme temprano. Aliméntate. Esa quizás sea la rutina más importante. Un maestro descansado se desempeña mejor, está de buen humor y tiene la cabeza fría para atender situaciones imprevistas. 

Y ahora yo me voy a dejar mis rutinas en orden para este año. ¡Mucho éxito en este año escolar!